Matute, A.M. (1969). Paulina. Barcelona: Editorial Lumen.
Nadie puede negar que Ana María Matute tiene
un estilo muy personal. Su forma de escribir está impregnada de una
sensibilidad femenina y hasta maternal que provoca en el lector que se sienta
identificado con ella una adhesión que roza la devoción. En algunas de sus
obras, el hilo conductor es la imaginación; en otras, la guerra civil, la
sociedad de posguerra que le tocó vivir en su adolescencia; pero en ésta en
concreto, el hilo conductor es la infancia, la familia, y la vida en un entorno
rural. En cierta manera, se trata de un relato autobiográfico. La propia autora
cayó gravemente enferma con cuatro años, por lo que, una vez recuperada, su
familia la llevó a vivir al pueblo donde se encontraban sus abuelos, en la
montaña. Y básicamente es ésta la historia de Paulina.
Paulina es una niña huérfana que, tras vivir
gran parte de su infancia con el único familiar cercano que tiene en la ciudad,
su prima Susana, cae gravemente enferma. Al recuperarse, el médico opina que el
aire de las montañas le ayudará a fortalecerse. Así comienza la historia: un
largo viaje en tren, desde la gran ciudad, narrado con una ternura que engancha
al lector desde las primeras páginas. Una preciosa descripción del interior de
la España pobre, pero acogedora, de la posguerra: un tren desvencijado, un café
con leche caliente, las farolas de gas que hacen un ruidito especial… así va
narrando el viaje que le lleva a la casa de los abuelos. Una vez allí, Paulina
pasará una larga temporada en compañía de todos los habitantes de la casa: los
abuelos, los criados que son una parte más de la familia, y hasta un niño muy
especial, Nin. Con todos ellos aprenderá lecciones inolvidables, que hablan de
la auténtica belleza, de la entrega, de la amistad, de la generosidad.
La trama discurre lenta, pero el lector no se
cansa, sino que resulta una auténtica delicia recorrer las páginas y disfrutar
de los pequeños sucesos a lo largo de los capítulos. Es un libro apto tanto
para jóvenes, como para adultos. Su lenguaje es sencillo y totalmente
accesible.
Ana Isabel Llamas
