GÓMEZ CERDÁ, A. (2011). El Rostro de la sombra. Madrid: SM.
El rostro de la sombra, una de las últimas novelas juveniles de Alfredo Gómez Cerdá, me parece, por su actualidad, muy adecuada para fomentar la lectura en los alumnos: ¿Quién no cuelga o ve videos en Internet, difundiéndolos entre su grupo de amigos, como les ocurre a los protagonistas del libro?
En la madrugada del sábado, a las afueras de Madrid, tres estudiantes modélicos que se han emborrachado deciden tirar dos piedras desde un puente por el que pasan muchos coches, para grabar el momento en el que estos las esquivan y difundirlo por la red de forma anónima, tomando las precauciones necesarias. No piensan en las consecuencias, que serán graves, ya que la segunda piedra provoca un accidente en los ocupantes del coche, que resultan ser los padres de Adrián, el líder. A partir de ese momento todo se complica, sobre todo para este, que está dispuesto a culpar a quien sea, incluso a su propia hermana, con tal de no perder a su novia.
El libro es por tanto una invitación a reflexionar sobre la culpa, la responsabilidad, la venganza, la ética, el peligro, los límites…Son muchos los temas que lo recorren, y todos igual de interesantes para trabajar en el aula.
Escrito con un lenguaje sencillo, destaca además por la intriga, que genera momentos de verdadera tensión debido al paso del tiempo -elemento estructurador de la trama-, que llega a ser angustioso.
El final es ambiguo. Es uno de los elementos de la narración que puede trabajarse con los alumnos, junto con los personajes –que cambian a lo largo de la trama-, los espacios -minuciosamente descritos-, o el narrador omnisciente, que cede la palabra a los personajes. En la página de la editorial se ofrecen otras actividades, pero quizás lo que podría dar mucho juego sería un debate a partir de uno de los fragmentos del libro:
`` Como de costumbre, el hecho de ser jóvenes ya los convertía en sospechosos. Era una prueba más del desdén con el que la sociedad valoraba a los jóvenes: siempre culpables, mientras no se demostrase lo contrario ´´ (Pág. 70-71)