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viernes, 23 de marzo de 2012

TUERTO, MALDITO Y ENAMORADO

HUERTAS, Rosa (2010). Tuerto, maldito y enamorado. Madrid: Edelvives.
Ganadora del X Premio de Literatura Juvenil Alandar



Elisa se encuentra un fantasma en la biblioteca mientras prepara un trabajo sobre Lope de Vega. Aterrorizada, huye de allí, pero decide superar sus temores e intentar ayudar a ese fantasma a descansar en paz. Para conseguirlo debe ayudarle a recordar su nombre que él olvidó por una maldición del Félix de los Ingenios. En busca de pistas que la ayuden a resolver ese enigma histórico Elisa no duda en leer libros polvorientos, explorar las calles del Barrio de las Letras y los muchos misterios que esconden, e incluso coquetear con la brujería. Cada vez más atrapada por la historia que intenta desentrañar, debe tomar una decisión vital que se plantea cada vez más difícil según su relación con el fantasma se va estrechando.

Esta obra es algo más que una historia de fantasmas y de escritores muertos. Elisa debe enfrentarse a problemas como el primer amor, la separación de los padres, la superación de los miedos o el racismo, temas que hacen que la lectura invite a la reflexión y sea instructiva a la par que divertida.

Me parece una lectura recomendable para 3º de la E.S.O. ya que la referencia a Lope de Vega la vincula con el currículo de ese curso. Con este libro los escolares podrán familiarizarse con el Siglo de Oro de una forma amena. Por eso, y como actividad alternativa y experiencial sería particularmente interesante que se realizara una excursión por el Barrio de las Letras de Madrid ya que es donde se centra la trama.

El estilo de la obra es sencillo y demuestra los amplios conocimientos que tiene la autora Rosa Huertas literatura juvenil, tema sobre el que realizó su tesis doctoral. En el siguiente vídeo la vemos a ella hablando sobre la lectura:





Las primeras palabras del libro piden un compromiso del lector. ¿Lo aceptáis?

Los fantasmas no existen. ¿O si?
La experiencia nos confirma la evidencia de su naturaleza ficticia: nadie ha podido comprobar de forma convincente su pertenencia al plano de lo real.
Sin embargo, hoy apelo a la complicidad de quien lea estas páginas: no podrás entender la historia que sigue si, al menos, no crees mínimamente en su existencia. Si no es así, resultará inútil que continúes leyendo.